Es obligatorio desde junio de 2013, y en nuestros proyectos de construcción en Mallorca lo sabemos, pero aún son pocas las viviendas en España que atienden al llamado certificado de eficiencia energética. Un 85% de los inmuebles en nuestro país tiene una certificación  mala o muy mala. Algo que se explica, en cierta medida, por el hecho de que más del 50% de las construcciones sean anteriores a 1980. Hay que recordar que en aquella época aún no se exigían los hoy obligatorios aislamientos térmicos.  

Las certificaciones de eficiencia energética recuerdan a las de los electrodomésticos. Es decir, se mueven entre la A de las viviendas más eficientes hasta la G de las menos. En España, ocho de cada diez casas están calificadas entre la E y la G. La letra se asigna tras medir las emisiones de dióxido de carbono de nuestros hogares. En el despacho de arquitectura y urbanismo de María Ballester Gornals te insistimos en que no sólo es por el efecto sobre el medio ambiente, sino también sobre nuestra economía doméstica. Entre un inmueble con una G y otro con una E, la diferencia de gasto es de unos 1.000 euros al año.    

Por lo tanto, desde hace casi dos años, si quieres vender o alquilar un inmueble deberás entregar este certificado al comprador o inquilino para que el contrato sea válido. No tenerlo puede conllevar una sanción de hasta 6.000 euros, una cantidad elevada si has contratado uno de nuestros proyectos de construcción en Mallorca. Otra cosa a tener en cuenta es que, en la mayoría de los casos, se pueden acometer mejoras en el campo de la eficiencia energética.